Panamá es uno de los países de América Latina que más invierte en educación, a la que asigna más del 10% del gasto público total. Logrando una cobertura en la educación primaria casi completa, con una tasa neta de escolaridad del 92%; con ello se ha logrado reducir de manera significativa el analfabetismo hasta lograr uno de los niveles de analfabetismo más bajos del continente.
A pesar de este esfuerzo gubernamental, persisten importantes problemas de analfabetismo y acceso a la educación primaria dentro de la población que vive en zonas de difícil acceso y, en particular, dentro de la población indígena, en la que casi una tercera parte de sus miembros no sabe leer o escribir, y casi la mitad de las mujeres indígenas son analfabetas.
En el caso de las niñas provenientes de familias pobres con múltiples hijos, se enfrentan a un problema de discriminación dentro de sus propias familias, ya que sus progenitores al tener recursos escasos, prefieren enviar a los hijos varones a estudiar por la creencia que “son los hijos varones los que ayudarán a salir adelante a la familia”,
Siendo la educación es uno de los instrumentos más efectivos con que se puede combatir la pobreza, las áreas rurales panameñas se encuentran en franca desventaja frente al limitado acceso a la educación por ubicación geográfica como la situación de pobreza. Por eso, las disparidades en el acceso a la educación, tienden a reforzar las desigualdades existentes y que derivan en un pobre acceso a oportunidades de trabajo encadenándolas a mantenerse en un círculo vicioso, donde es imposible salir de la pobreza.
A pesar de ello, nuestros indicadores para la clase media, muestran que dentro de la matrícula para cursar estudios universitarios, las estudiantes aventajan a sus compañeros varones, incluso por cada estudiante varón, las estudiantes les aventajan dos años mas de estudios; siendo alentador el panorama.
Pero dentro del marco laboral la mujer panameña que llega a completar sus estudios universitarios se encuentra lamentablemente con la discriminación salarial debido que sus salarios son en promedio un 30% a 49% más bajo que los hombres; además sufren de acoso moral donde son marginadas o desacreditadas profesionalmente por su condición de féminas.
Todo estos elementos con relación a la escolaridad conllevan a:
a. Ser víctimas de trabajo infantil, el que muchas veces no es contabilizado por las estadísticas donde las niñas que se quedan en casa sin estudiar, tienen que trabajar en labores domésticas dentro o fuera de sus hogares o en cultivos, marginándolas a la pobreza.
b. Ser víctima de violencia doméstica, porque muchísimas mujeres prefieren resignarse a ser objeto de violencia debido a que sienten que no tienen herramientas para sobrevivir con sus familias; toda vez que el difícil acceso a la educación las ha encadenado a este círculo vicioso.
c. Ser autora de delitos, ya que los índices de escolaridad dentro de las privadas de libertad muestran que la mayoría de estas mujeres cuentan con una baja escolaridad, sobre todo en delitos relacionados a drogas.
d. Ser víctima de discriminación laboral ya que prefieren tener un empleo aunque las hostiguen, discriminen o acosen en vez de quedar desempleadas y con ello encarecer los ingresos a sus familias.
Las organizaciones no gubernamentales reconocen que las enormes desigualdades en el ingreso de la población genera también brechas en las oportunidades educativas. Si se considera que el trabajo es prácticamente el único activo con que cuentan los pobres -en especial las mujeres pobres-, se verá que difícilmente se puede lograr por otra vía este tipo de aumento en los ingreso, si no es por la educación.
Hay que recalcar que no es suficiente el crecimiento económico y el incremento del ingreso para asegurar el desarrollo de las personas en todos los estratos; ya a que mientras existan serios problemas de desigualdad, pobreza, deterioro ambiental, nutrición, disparidad entre sexos; será imposible un desarrollo sostenible en nuestro país en todos los estratos.
Para ello, se debe promover dentro de las áreas más marginadas educación a distancia para disminuir la deserción escolar, especialmente en las etapas básicas y medias; además de una promoción de valores como la equidad entre géneros y cultura de paz como herramienta de integración económica y social en un doble sentido, es decir, logrando que el avance hacia una adecuada integración de Panamá con el mundo, sobre la base de una creciente integración entre la sociedad panameña y una reducción sistemática de la pobreza.
La equidad como igualdad de capacidades de las personas para funcionar en la sociedad, es decir, para ser y hacer, y para escoger el estilo de vida que más valoran, se ha visto seriamente amenazada en América Latina y en Panamá
Sólo así la educación podrá asumir plenamente su función vital cada año adicional de educación se asocia con niveles de ingreso por hora superiores
Bajo estas condiciones, es difícil pensar en un aumento generalizado del pago de la matrícula universitaria, pues haría más injusta la situación de los más pobres.
Sin embargo, algunos sectores plantean medidas tales como aplicar tasas de matrícula diferenciada según nivel socioeconómico y la posibilidad de que profesionales egresados de la universidad, devuelvan a institución un porcentaje de los ingresos recibidos por salarios, para constituir un fondo que contribuya a financiar la educación de los sectores más pobres.
Como ocurre en la gran mayoría de los países del mundo, esta herramienta no está siempre al alcance de los grupos humanos más pobres. Según el Informe de Desarrollo Humano 2001, Panamá ocupa el lugar número 42 en el Índice de Adelanto Tecnológico (IAT) y pertenece a la categoría de los países “seguidores dinámicos” (países que hacen uso dinámico de nueva tecnología, poseen conocimientos especializados superiores a los de países marginados y en donde la difusión de viejas tecnologías es lenta y deficiente) categoría en la que se incluyen también naciones como Uruguay, Sudáfrica y Tailandia.
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6 comentarios:
Muy interesante tu artìculo, para que no se den esos abusos en contra de la mujer, se deben formar de manera integral y trabajar para que se abra su espacio profesionales.
muy interesante su artìculo. Estoy de acuerdo en subsidio diferenciado segun region geogàfica. La educaciòn sigue siendo la herramienta mas poderosa contra la pobreza.
La mujer es parte importante en el desarrollo de un país, es por eso que debe integrarse al desarrollo del mimo y dar sus aportaciones. Esto solo lo lograra en la medida en que siga elevando sus índices de escolaridad.
Los niños y niñas de Panamá realmente necesitan que sus derechos sean fuertemente defendido y uno de esos es el DERECHO A LA EDUCACIÓN, si se logrará que todos los niños con niveles economicos bajos estudien, nuestros niveles de escolaridad se elevarían.!
Clarissa, que tema tan importante, apuntas hacia hechos que, a pesar de ser muy conocidos, realmente no han sido tratados o se les da la espalda. Muchos de estos problemas van de la mano de la discriminación, y dada su naturaleza, es difícil de señalar, pero como tal existe. Panamá es un país que sin duda tiene la posibilidad de combatir esto, pero debe existir la voluntad y la conciencia real de que estos hechos ocurren, se deben penalizar las malas prácticas en los entornos laborales, y se debe implementar desde tempranas edades la educación y el respeto. Esto implica un cambio de mentalidad a nivel social, que toque desde niños a adultos, desde el pueblo hasta las autoridades, como un proyecto para el país.
Lo lamentable de esta realidad que somos una nación privilegiada, porque contamos con una riqueza en termino de recursos como de posibilidades, ya que nuestros indigenas, por mencionar un caso, tiene sus comarcas delimitadas, o sea son dueños de sus tierras, lo que no sucede con otros pueblos indigenas en nuestra región, que quiero decir con esto que las mujeres indigenas presentan caracteristicas culturales dificiles de rebasar,por lo que podríamos acotar que su probreza es cultural, no aceptan intromisión en cuanto al desarrollo aun siendo beneficioso para su crecimiento en buenos terminos.
Además sostengo que la participación del genero femenino en la vida culturar en nuestro país es sostenido con los logros en derechos humanos, se adecuan leyes, son las que mayor acceso sostiene a la educación superior, politicamnete se incentiva su participación hasta existe un Instituto orientado totalmente las políticas públicas y ya tuvimos una mujer presidenta.
Son detalles que aisladamente no significan mucho pero son claras evidencias que en Panamá en materia de derechos humanos y en terminos educativos existe un avance.
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